San Raymundo Jalpan Oaxaca, 10 de diciembre 2020. En sesión extraordinaria de hoy, el Congreso del Estado aprobó un Acuerdo, a propuesta por su servidor, que al exponer su proposición manifesté: “Los reductores de velocidad, son dispositivos que se construyen sobresaliendo del pavimento en todo el ancho del arroyo vial, incluyendo en su caso los acotamientos, estas comúnmente se construyen con mezcla asfáltica o concreto hidráulico y deben sobresalir de la superficie de rodadura 5 centímetros como máximo, cuando existan guarniciones o banquetas, se debe dejar un espacio de 20 centímetros entre éstas y el reductor de velocidad o se colocarán ductos con la capacidad adecuada para permitir el drenaje superficial del pavimento. Además, deben estar pintadas de color negro y amarillo reflejante de acuerdo con las especificaciones de la norma oficial mexicana.
El objetivo de estos dispositivos es reducir la velocidad del vehículo en zonas de alta afluencia peatonal, intersección de carreteras, o en las estaciones de cuerpos de emergencia, para incrementar la seguridad peatonal”.
Como Presidente de la Comisión Permanente de Salud continúe diciendo: “Ante la irresponsabilidad de algunos conductores de manejar en altas velocidades en zonas no permitidas, asi como el incremento del tráfico vehicular, genera una creciente y descontrolada instalación de reductores de velocidad.
Pero la problemática que nos obliga a presentar esta proposición es que la colocación de estos reductores de velocidad no se realizan bajo ningún lineamiento técnico, ni por la entidad autorizada, están construidos con excesiva altura, poca longitud de rampas y zonas elevadas, asi como la falta de señalización de su ubicación, peor aún, están instaladas en plena curva, a mitad de pendientes o mitad de rectas en carreteras federales.
Es cierto que los reductores de velocidad son necesarios pero es imprescindible elaborar previamente el estudio técnico para determinar su colocación, porque los reductores de velocidad mal hechos y mal puestos, provocan accidentes, ocasionan frenados constantes, generan un mayor consumo de combustible, mayores tiempo de viaje, provocan daños irreversibles a los vehículos, contaminación ambiental, las ambulancias que trasladan enfermos o heridos pierden tiempo valioso para llegar a un hospital y lo más preocupante al disminuir la velocidad de los vehículos, los conductores y pasajeros se vuelven presa fácil de la delincuencia que opera en esos lugares.
“Este problema está generando infinidad de quejas, por lo tanto hacemos este exhorto para que se ejecute un programa de inspección y verificación en todas las carreteras, avenidas y calles del Estado para demoler los reductores de velocidad comúnmente conocidos como topes, que no cuenten con las especificaciones reglamentarias”.