Recuperación del empleo por pandemia es más lenta en mujeres que en hombres: Banxico

Para finales del año pasado, el 81.3% de los empleos perdidos por los hombres por la pandemia entre febrero y mayo se había recuperado, mientras que en el caso de las mujeres solo se recuperó el 67.7%.

Redacción AN / MDS/ Por Fernanda Pérez Rivera Moisés / Fotos: Archivo Cuartoscuro Tratamiento: Fernanda Pérez Rivera Moisés. 29 de marzo 2021 10:37 am. La recuperación del empleo por la pandemia de Covid-19 fue más lenta en las mujeres que en los hombres durante el último trimestre de 2020, de acuerdo con lo reportado por el Banco de México (Banxico). Al cierre del año pasado, el nivel de ocupación en los hombres se ubicó 4.2% por debajo del registrado en febrero, mientras que en las mujeres fue un 6.8% menor.

De los 12.2 millones de empleos que se perdieron por la pandemia, 7.5 millones fueron de hombres y 4.6 de mujeres, lo que equivale al 22.4% y 21.0% de las respectivas poblaciones ocupadas en febrero de 2020. Sin embargo, para diciembre del año pasado, el 81.3% de los empleos perdidos por los hombres entre febrero y mayo se había recuperado, mientras que en el caso de las mujeres solo se recuperó el 67.7%.

“Las mujeres nos vamos a tardar más, porque tenemos que recuperar las posibilidades de organizar nuestros tiempos, porque finalmente fuimos nuevamente regresadas a las actividades en los hogares de cuidar hijos e hijas”, comenta para Aristegui Noticias la economista Hilda Eugenia Rodríguez Loredo, coordinadora técnica de institucionalización de la perspectiva de género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El mismo rol de género de los hombres de ser proveedores, los obliga a estar respondiendo a esa responsabilidad. Además de que esa misma identidad de género -de ser proveedores- se ve muy afectada si no tienen trabajo. La identidad como persona se les tambalea porque es su vínculo con la sociedad y la familia; el trabajo que desarrollan es lo que les marca su sentido de la vida. Eso también es importante considerarlo para el movimiento que ellos hacen para conseguir su trabajo. Las mujeres nos movemos por los dos trabajos, tanto encontramos sentido en el trabajo de cuidado como en el remunerado”, señala.

Hilda Rodríguez reconoció el trabajo de medición realizado por Banxico, aunque advierte que no es un “análisis de género”.

“Banxico lo que hace es mencionar género. Realmente no hace un análisis de género, hace un análisis desagregado por sexo. Es fundamental para el análisis de género, pero si Banxico quisiera trabajar con perspectiva de género o con una metodología del género, tendría que asumir otros conceptos vinculados por supuesto a toda la teoría de género, como es la discriminación que viven las mujeres, la división sexual del trabajo, la asignación de las tareas de cuidado, porque son cosas que da por hecho”, afirma.

Esperanza Basurto Alcalde, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, especializada en economía feminista, pregunta sobre el hecho: “¿Son ellas las que quieran estar sin retomar los empleos en los que estaban previos a la pandemia porque quieren hacer estos trabajos o no? Me parece que ahí hay otro elemento vinculado a esto, que quizás no se les está dando la oportunidad de volver”.

“No sólo es señalar que ese factor puede estar influyendo en que regresen o no, sino los elementos estructurales que dan lugar a que eso pueda estar ocurriendo y la ‘capacidad de agencia’ de las mujeres que tanto se ve limitada por esos elementos estructurales”, enfatiza.

En términos sociológicos, la ‘agencia’ se refiere a la capacidad de las personas de actuar como agentes libres, más allá de una estructura social que dictamina ciertos comportamientos.

Según Banxico, una de las causas por las que la recuperación del empleo fue más lenta en las mujeres que en los hombres está relacionada con el incremento en la demanda de los cuidados del hogar  -debido al cierre de las escuelas- y de la salud.

“Menciona esos resultados que las mujeres, por ejemplo, están en estas actividades de servicios, como si fuera una elección, un dato dado y tiene que en ese momento comentar que por asignaciones de género las mujeres están en esos sectores, por asignaciones de género las mujeres están decidiendo incluso entrar más al trabajo informal porque eso les permite mayor flexibilidad de tiempo y moverse hacia los trabajos que ellas necesitan realizar en sus hogares”, comenta Hilda Rodríguez.

“Son actividades que aprendemos, que forman parte de las actividades de cuidado, que nos adjudican a las mujeres el cuidar desde la educación, desde el servicio hacia los demás, de atención a las terceras personas”, precisa.

Otro factor importante tiene que ver con la débil recuperación del empleo informal. Entre febrero y mayo de 2020, el impacto en los empleos informales fue mayor en las mujeres que en los hombres, con una pérdida del 30.9% y 25.9% respectivamente.

Por el contrario, en los trabajos formales el impacto fue mayor en hombres, ya que las pérdidas para este grupo fueron de 18% en contraste con 7.4% en mujeres.

El informe asegura que “la pandemia ha impactado a sectores en los que las mujeres tienen una mayor participación y cuya recuperación podría ser más gradual”.

“Lo que me pareció muy importante es acercarse a saber por qué no se vuelven a incorporar al mercado de trabajo cuando empezó el tiempo de apertura de actividades laborales. Las mujeres no regresaron y ellos preguntaron por qué”, reflexiona Rodríguez.

Esperanza Basurto menciona que hay factores de género que están involucrados. “Que las mujeres tengan mayor participación en el sector informal suele estar ligado a la mayor flexibilidad que permite éste para combinarlo con los otros trabajos que socialmente se nos han asignado a las mujeres. Y también con todas las barreras que tienen para acceder a los mercados laborales extra domésticos con todas las prestaciones laborales de ley”, asegura.

Asimismo, reflexiona sobre las consecuencias de los hechos informados por Banxico. “A largo plazo, es el reproducir una desigualdad estructural por razón de género. Se juntan las desigualdades económicas con las de género. Puede que las mujeres que se están saliendo ahora de los mercados de trabajo no se reinserten, y que se queden fuera de esas prestaciones que son las que garantizan el acceso a una jubilación a un retiro digno”, concluye.

Sin embargo, Rodríguez asegura que el informe de Banxico es un trabajo importante: “Es fundamental para dar elementos a especialistas en género para estar atentos a los efectos en relación al trabajo, a los ingresos, al acceso al mercado de trabajo, a la participación dentro de este. Es un trabajo que amerita recogerlo para ampliar y profundizar los análisis”.

No obstante, Basurto se pregunta: “¿Qué pasa con la diversidad o las disidencias sexuales?, ¿en dónde quedan?, ¿dónde queda el cruce con los grupos indígenas?”. Por ello, afirma que se podrían haber visibilizado más cosas desde una perspectiva de género y un enfoque feminista. “Y tiene que ver con visibilizar todas las desigualdades que se cruzan, se intersectan y que dan lugar a experiencias distintas dentro de todos estos datos muy macros”, menciona.

Rodríguez reconoce la dificultad de incorporar la perspectiva de género al análisis: “Es difícil separar por género porque no solamente se configura a partir de la diferencia sexual, sino a partir de la diferencia si perteneces a un pueblo originario o no, a la diferencia en el color de piel, en el nivel de ingresos. Todo eso también configura al género, porque no son lo mismo las mujeres que viven en el campo o qué hacen actividades en el campo, que no saben hablar español sino solamente alguna lengua originaria a las mujeres que pueden tener acceso a la educación universitaria y a un trabajo de otro tipo”.

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