Comenzar a ver a los menores de edad que se han involucrado en las actividades del crimen organizado como víctimas del delito de reclutamiento forzado, renovará la visión que se tiene sobre estas niñas, niños y adolescentes, a quienes la sociedad rechaza y estigmatiza.
por Elizabeth González-Manrique| Ilustración: Minoz| Reporte Indigo |26 de Junio de 2025 00:01 hs. Ante el reclutamiento forzado por parte de la delincuencia organizada de niñas, niños y adolescentes, organizaciones como Reinserta buscan que aquellos menores que se vieron obligados a cometer delitos como el trasiego de drogas, homicidio, entre otros, se encuentren libres de prejuicios y puedan volverse a integrar a la sociedad.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reporta que más de 300 mil niños en todo el mundo están siendo reclutados por grupos armados, debido a que las y los menores de edad son considerados como “una alternativa económica y eficiente en los combates”, además de ser “fácilmente adoctrinados, pues no han desarrollado el concepto de la muerte”.
De acuerdo con el estudio “Niñas, Niños y Adolescentes Reclutados por la Delincuencia Organizada”, realizado por Reinserta en 2022, más de 31 mil fueron reclutados por organizaciones delictivas en México entre 2000 y 2019.
Por su parte, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), menciona que alrededor de 200 mil menores de edad están en riesgo de ser captados por grupos delictivos que operan en México.
Este delito, aunque se ha extendido rápida y ampliamente por el país, cuenta con mayor incidencia en entidades como Baja California, Colima, Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Morelos.
Es a través de diversas estrategias que los grupos delincuenciales que operan en México reclutan a estos menores para hacerlos parte de los delitos que cometen.
De acuerdo con el informe de Redim, “El reclutamiento ilícito de niñas, niños y adolescentes en México”, una de ellas es a través de violencia directa, amenazas o secuestros. El reclutamiento mediante engaños y promesas falsas se refiere a ofertas de trabajo atractivas a través de redes sociales.
Por otra parte, Reinserta detecta como otro método de captación la llamada seducción digital, es decir, el uso de TikTok, Instagram y videojuegos como Call of Duty o Free Fire para reclutamiento.
Sin embargo, no todos los esfuerzos del crimen organizado para tratar de reclutar a los menores de edad suceden a través de engaños, pues la normalización en el entorno familiar o comunitario, que es cuando familiares o vecinos ya se encuentran involucrados y lo ven como un camino viable, también es otra de las formas en las que los menores de edad ingresan a las filas de la delincuencia.
El informe de Redim, que data de 2023, menciona una forma más: el reclutamiento como estrategia de supervivencia, que implica que las niñas, niños y adolescentes se acerquen de manera voluntaria al crimen organizado ante la falta de opciones de vida.
Según informa Reinserta, son los menores de edad de entre 9 y 11 años quienes son más susceptibles de ser captados por el crimen organizado para la realización de actividades ilícitas.
“El reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes se ha convertido en una de las situaciones más preocupantes que enfrenta la niñez en el mundo, pues no solo, las y los menores se convierten en soldados de una guerra externa o interna en la que no deberían participar, sino que también son víctimas de un estado y sociedad que les vulneran todos sus derechos”, menciona la organización World Vision México.
El «Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados», se trata de un acuerdo internacional que busca proteger a los infantes de ser reclutados y utilizados en conflictos armados.
Este está compuesto por 13 artículos que comprometen a los Estados firmantes a proteger a la niñez y prevenir su reclutamiento forzoso, además de fortalecer la cooperación internacional para trabajar en pro de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.
Entre los compromisos que establecen se encuentran: no reclutar a niñas, niños y adolescentes en sus fuerzas armadas para enviarlos a conflictos armados, tomar medidas para impedir el reclutamiento y uso de niñas, niños y adolescentes por grupos armados distintos de las fuerzas armadas de un Estado, así como adoptar medidas legales que prohíban estas prácticas.
Los firmantes también se comprometen a desmovilizar a las personas reclutadas o utilizadas en hostilidades, además de proporcionarles servicios de recuperación física, psicológica y reintegración social.
¿Por qué los menores se unen al crimen organizado?
De acuerdo con Unicef, además del secuestro y engaño, las niñas, niños y adolescentes poseen una serie de razones por las que se unen al crimen organizado, factores relacionados con su calidad de vida.
La discriminación es otra de las razones que llevan a los infantes a acercarse a las organizaciones delictivas, especialmente si poseen una identidad étnica, tribal o religiosa que los haga sentirse discriminados por la sociedad y sin las mismas oportunidades.
Otro de los motivos más comunes es la venganza, ya que al ser testigos o víctimas de algún tipo de violencia, el ingreso a grupos armados puede ser la oportunidad para vengarse a ellos o a sus familias por lo sucedido.
Necesario, avanzar hacia la comprensión
Comprender la realidad actual mexicana, en la que los menores de edad son cada vez más susceptibles de terminar enrolados en un grupo del crimen organizado por diversas razones y bajo distintos métodos, es de vital importancia para abatir este fenómeno.
Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia América Latina y el Caribe, quien además presidió Redim, asegura que son tres los conceptos básicos a reconocer cuando hablamos de niños y adolescentes víctimas de reclutamiento forzado.
“El primero de ellos es entender que México tiene una guerra, es decir, presencia militar, armas ilegales y víctimas mortales de esta violencia armada», declara Juan Martín Pérez
«Por ello, aunque la situación no sea reconocida como una guerra o un conflicto armado interno, los actores de la sociedad, como la ciudadanía, las instituciones, las organizaciones, las y los periodistas, estamos operando en un contexto de guerra, comparado con países que sí viven guerras como Irak, Afganistán, República Democrática del Congo, entre otras.
“Entonces, este es un primer componente, la militarización de la seguridad pública, la presencia del ejército en las calles, la presencia de grupos o ejércitos privados o grupos armados no estatales por parte de los grupos criminales, la presencia de 16 millones de armas ilegales, el debilitamiento de las instituciones del Estado nos dan este contexto de impunidad y de guerra al que me refiero”, explica Pérez.
Juan Martín menciona que es esta situación, la que da origen al reclutamiento forzado en general “porque toda guerra o toda violencia armada, donde existen aproximadamente 16 millones de armas ilegales circulando en México, necesitan quien las dispare, es decir, necesitan soldados”.
Reclutamiento forzado es un crimen de guerra
Pérez señaló que incluso estudios internacionales identifican al reclutamiento forzado de niños como crímenes de guerra. “Esto está directamente vinculado a esta dinámica de un incremento de la violencia armada. México no es el único país que enfrenta esta realidad, también, por ejemplo, Brasil, Colombia; aún cuando ha tenido acuerdos de paz, varias partes de Centroamérica, por mencionar algunas, en el continente, incluso Estados Unidos.
“Por ello, es importante ubicar que los niños y las personas adolescentes y jóvenes son víctimas de una dinámica adulta, de un negocio multimillonario que requiere personas en una condición de exclusión, de vulnerabilidad o con una predisposición para ser explotadas por otras personas para fines militares o fines bélicos. Nuestro país tiene 18 años en esta dinámica, de tal manera que los niños y niñas de hoy, son niños de la guerra”, menciona Juan Martín.
De acuerdo con el exdirector de Redim, la normalización de esta dinámica de guerra, ha llevado a que para los menores de edad sea normal vivir en un entorno así e, incluso, integrarse a los grupos del crimen organizado.
“A partir de que para ellos es normal, es lo que han escuchado en medios de comunicación, en la conversación familiar, posiblemente si están en territorios bajo control criminal han tenido que practicar protocolos en escuela de qué hacer ante balaceras afuera de las escuelas o es posible que tengan algún familiar víctima de desaparición o un crimen atroz. Por eso, para ellos, en consecuencia, esto es parte de una normalidad, de una supervivencia”, coincide Pérez con los motivos que Unicef señala como motivaciones para unirse a la delincuencia.
Se enfrentan a los prejuicios
El coordinador de Tejiendo Redes Infancia menciona que no hay que dejar de lado el doble rol que juegan los menores de edad objeto de reclutamiento forzado, pues son víctimas, pero también perpetradores.
“Este doble rol de víctimas de un crimen de guerra y al mismo tiempo perpetradores de otros crímenes en el país que puede ser traslado de sustancias, participar como halcones o informantes e incluso, algunos de ellos, forzados a cometer delitos contra otras personas o contra instalaciones del Estado, tiene que vérseles en esta doble faceta, pero siempre como víctimas.
“El Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, en el cual México es parte de la Convención sobre los Derechos del niño desde hace 36 años, ha establecido en su protocolo facultativo sobre infancia y conflicto armado la necesidad de identificar a estas víctimas para desarrollar programas de desvinculación”, explica Pérez.
Juan Martín sugiere buscar su reinserción social desde programas especializados, pero sobre todo poner énfasis en las medidas preventivas para evitar que otros niños y personas adolescentes sean víctimas de este crimen.
Visibilizar el reclutamiento forzado
Con el objetivo de mostrar las situaciones que rodean a las niñas, niños y adolescentes, el colectivo Rainbow Lobster, fundado por Sebastián Arrechedera “El Pana”, trabajó dos años documentando la historia de Miranda, alias “Tacita”, un niño que fue reclutado por el narco y que a través de su narrativa pone rostro y voz a esta problemática.
Apoyado en su labor por Reinserta, fue a través de “Los Niños del Narco”, que el pasado 5 de junio obtuvo el premio al Podcast Documental Favorito en los Spotify Podcast Awards 2025, que “El Pana” comparte la historia de Tacita, quien debido a una venganza se involucró con el crimen organizado.
“Tengo la fortuna de conocer a Mercedes Castañeda y Saskia Niño de Rivera, quienes fundaron Reinserta. Ellas hicieron un estudio donde entrevistaron a más de 60 niñas y niños reclutados por el crimen organizado en México. Ese estudio lo hicieron durante bastante tiempo, pero a mí me lo pusieron en las manos en el año 2020.
“Cuando me puse a leer eso, salió una linda campaña que hicimos, pero, el hecho es que yo me topé con la historia de ‘Tacita’, de Miranda. Y me conmovió mucho”, explica Arrechedera.
De acuerdo con “El Pana», de todas las historias que leyó, ésta se le quedó en la cabeza por tratarse de alguien con una capacidad de resiliencia tan grande, de alguien que vivió una historia muy trágica, pero que siempre lo logró sobrevivir.
“Entonces como que me pareció, que era como que un símbolo interesante de optimismo, pero también de mucha crudeza dentro de una vida, tratando de salirnos del número y de la estadística, para darnos cuenta que detrás de cada víctima o victimario hay un país sufriendo una tragedia que vale la pena que entendamos para poder salir adelante de esta situación”, menciona “El Pana”.
Arrechedera menciona que con la producción de este podcast, buscó darle voz a quien ha vivido esta difícil problemática: “Lo que traté de hacer con Miranda es que a través de un micrófono, alguien que había siempre ha empuñado una pistola pudiera de pronto, ahora, empuñar un micrófono y enfrentarse a la posibilidad de hablar de sus temas”, concluye Sebastián.