Finanzas en pareja el reto

– Finanzas familiares: ¿El dinero define el poder en la pareja?. – Sumar y administrar los ingresos al interior de un hogar, puede tornarse en uno de los aspectos más complicados de la vida en pareja, pues las tensiones emanadas de las decisiones financieras pondrían en desventaja a uno de los miembros e, incluso, terminar con su unión

por Elizabeth González-Manrique| Imagen Arte: Reporte Índigo Staff| Reporte Indigo |13 de Febrero de 2026 00:08 hs
Uno de los pilares menos discutidos de la vida en pareja, pero más determinante, es el dinero. De él depende no solo la estabilidad cotidiana, sino también la calidad de vida, las oportunidades futuras y la capacidad de enfrentar crisis. La economía doméstica no es un asunto privado aislado: refleja y reproduce desigualdades estructurales que atraviesan a la sociedad.

La gestión conjunta de los recursos, lejos de ser un ejercicio neutral, se ve atravesada por diferencias de ingresos, estabilidad laboral y acceso a oportunidades. Dentro de un mismo hogar, las brechas salariales entre hombres y mujeres siguen siendo significativas.

Cuando uno de los miembros, en la mayoría de ocasiones la mujer, percibe menores ingresos, enfrenta interrupciones laborales por tareas de cuidado o participa en empleos informales, la distribución del poder económico se desbalancea.

La economía en pareja, entonces, no se reduce a dividir gastos o acordar quién paga qué, sino que implica discutir autonomía, previsión, ahorro, patrimonio y retiro. También incluye reconocer que reglas y acuerdos tradicionales, como asumir que quien gana más, cuenta con mayor poder de decisión en lo que concierne a la familia; o que el ingreso masculino es el principal, no solo perpetúan desigualdades, sino que colocan a las mujeres en situaciones de dependencia financiera.

Estas cifras y dinámicas ponen de manifiesto la necesidad de una planificación financiera en pareja que supere los acuerdos implícitos o culturales, pues se requiere incorporar herramientas formales, transparencia, corresponsabilidad y diálogo estratégico desde etapas tempranas de la relación.

Gastos generan tensión en la familia
La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023 revela que más del 45 por ciento de las personas llega al final del mes sin dinero disponible, mientras que 34.6 por ciento tiene nula o escasa capacidad para enfrentar gastos imprevistos, lo que significa que casi la mitad de los hogares opera al límite.

Esta investigación también destaca que la capacidad para afrontar este tipo de gastos es menor en las mujeres, pues 38.3 por ciento de ellas reportó nula o poca capacidad para hacerlo, mientras que solo 30.1 por ciento de los hombres aseguraron estar en esta situación. Adicionalmente, 36.9 por ciento de las personas mayores de edad reportaron contar con un alto nivel de estrés financiero.

En este contexto de fragilidad económica generalizada, donde de acuerdo con la ENSAFI más del 50 por ciento de los hogares no alcanzan a cumplir con un nivel básico de bienestar financiero, cualquier decisión financiera compartida se convierte en un terreno de tensión.

Ricardo Chavero, CEO y fundador de netWorth, empresa mexicana enfocada en democratizar la planificación financiera y el acceso a productos de inversión en México, menciona que ante este panorama, las parejas deben contar con acuerdos claros al respecto.

“La convivencia implica decisiones económicas compartidas, pero muchas parejas no cuentan con una estructura clara para administrar sus finanzas.

«Más allá de dividir gastos a la mitad, es importante construir un plan conjunto que considere ingresos y objetivos de ahorro, además de cómo cada miembro aporta al bienestar del hogar”, explica.

De acuerdo con netWorth, respecto a las finanzas en pareja, el desafío no solo se limita a dividir los gastos del hogar, sino también alinear prioridades como ahorro para emergencias y el retiro, objetivos a corto y largo plaza, y preparación para eventos como la compra de vivienda.

El desafío es lograr acuerdos financieros
Elizabeth Ríos, ama de casa de 51 años de edad, menciona que, tras un problema inicial, en el que su esposo se molestó por una compra, decidió administrar sus ingresos de manera unilateral, solo cubriendo algunos de sus gastos y guardando un fondo de emergencias.

“En casa había dos sueldos, ahora solo hay uno y con lo complicadas que están las finanzas, yo ya no trabajo como antes, así que él se encarga de pagar todo, nos apretamos el cinturón pero ahí la llevamos. Cuando yo trabajaba mi dinero lo usaba para ‘gustitos’ y guardaba algo para emergencias, pero, desde un inicio yo no metí 50, pues siempre le mandaba dinero a mi mamá y el resto lo guardaba», refiere.

Elizabeth relata que cuando empezó a vivir con su esposo discutieron porque ella quería comprarse un par de zapatos y él se enojó: “pero yo me ponía unas friegas de perro bailarín como para no merecer un par de zapatos, por eso decidí guardar todo mi dinero, lo depositaba a la cuenta de mi mamá, y de ahí no se movía ni un peso. Hoy, soy de las que ‘estira la mano’ y solo le digo lo que necesitamos y él sabe cómo sacar los gastos adelante”, relata.

La Institución de Banca Múltiple, BBVA, identifica que la creación de un presupuesto en pareja, puede ser uno de los puntos complicados en una relación.

“El dinero puede ser una fuente de preocupación cuando se está soltero o soltera, pero posiblemente ocasiona más estrés cuando te encuentras en una relación. Discutir por situaciones relacionadas con las finanzas en pareja es algo que a muchas personas les pasa y que no es necesariamente tratado con la atención que merece”, puntualiza.

Poder, género y negociación
«Yo vivo con mi novio, gano más que él, pero los pagos los dividimos 50-50. Cada quien tiene asignados servicios por pagar, mientras que la despensa cada quien compra su comida, porque cada uno guisa algo diferente ya que no solemos comer lo mismo. Cómo él acostumbra quedarse sin dinero, a veces pongo todo lo de la comida, pero no le pido su parte correspondiente después. No me molesta porque él hace el quehacer o saca a los perros, así que ahí se equilibra”, relata Ana González.

No obstante, el caso de Ana es atípico, pues de acuerdo con cifras, que datan del 2024, dadas a conocer por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), las mujeres perciben, en promedio, 15 por ciento menos de ingresos laborales que los hombres.

Fernanda García, directora de Sociedad del IMCO, menciona que además de la brecha salarial, las mujeres se enfrentan a otras dificultades como acceso al mercado laboral y a un empleo formal.

“Respecto a la participación económica de las mujeres, solo el 46 por ciento de las mujeres en edad laboral en México participan en la economía, en comparación con alrededor del 75 por ciento de los hombres. Entonces, la diferencia entre las mujeres que tienen un empleo y por lo tanto, reciben un ingreso, y los hombres es casi 30 puntos porcentuales menor que los hombres. Y de entre las que sí están se encuentran en el mercado laboral, aún podemos diferenciar entre las que están en la formalidad y las que están en la informalidad”, explica.

Y agrega que la mayoría, 55 por ciento de ellas, tiene un empleo en la informalidad, lo que “penaliza” sus ingresos, limita el acceso a seguridad social, las hace enfrentarse a incertidumbre jurídica.

Además de que la brecha salarial, la cual ronda el 15 por ciento, se convierte en otro factor a considerar: “Entonces, las mujeres ganan 15 por ciento menos que los hombres, esto solo si medimos el ingreso laboral, que es el salario de las personas, pero si a eso le incluimos ingresos como cuentas, transferencias, remesas, cualquier ingreso de otra fuente que no sea el trabajo, la brecha aumenta hasta 34 por ciento”, señala García.

¿Quien paga manda?
Estas diferencias en los ingresos de hombres y mujeres, influyen al momento de que una pareja decide combinar su esfuerzo y formar una familia.

Al respecto, Ricardo Chavero, experto en finanzas personales, tecnología financiera y educación financiera, menciona que la desigualdad en los ingresos de los miembros de una pareja, puede derivar en tensiones financieras, especialmente para el miembro que genera menos dinero, que usualmente, suelen ser las mujeres.

“Todo depende de los acuerdos que la pareja tenga previamente, qué es lo que están buscando, qué objetivos, qué metas tienen en común, además de que siempre tendría que haber un contrapeso. Aunque en el día a día se podría interpretar como que eso termina sucediendo en la mayoría de las parejas (desbalance de poder por ingresos), esto depende cómo estén manejando sus finanzas en conjunto”, indica.

El especialista explica que algunas parejas optan por administrar sus finanzas de forma independiente y acordar una aportación fija al hogar, lo que puede fortalecer la autonomía económica siempre que se cumplan los gastos comunes. Además, recomendó que ambos integrantes continúen desarrollándose profesionalmente para elevar sus ingresos y reducir posibles desequilibrios dentro de la relación.

Hacia la independencia financiera
El manejo del dinero dentro de una relación requiere algo más que buena voluntad: exige educación financiera, reglas claras y transparencia. Así lo señala Ricardo Chavero, quien subraya la importancia de establecer presupuestos compartidos, acuerdos formales sobre productos financieros y metas económicas comunes para lograr estabilidad en pareja.

“Un enfoque equitativo no siempre es un reparto 50/50 de los ingresos; puede significar aportar proporcionalmente según la capacidad de cada persona, establecer metas comunes y desarrollar una cultura de diálogo financiero que fortalezca tanto la relación como la salud económica del hogar”, indica.

Este tipo de estrategias no solo fortalece la solvencia económica conjunta, explica Chavero, sino que también contribuye a reducir el estrés financiero y a mejorar la toma de decisiones a largo plazo, aspectos esenciales para la estabilidad de las parejas en el México actual.

Fátima, mujer residente en la Ciudad de México, comenta que el balance de gastos con su pareja les permite invertir en instrumentos financieros, como un fondo para el retiro; así como incurrir en otros gastos que se traducen en bienestar individual y familiar.

“Siempre hemos procurado aportar a la casa proporcionalmente al sueldo, sobre todo en temas o gastos en lo que se presta, como el pago de renta y demás, pero, nos permitimos algo de flexibilidad según las circunstancias, aunque sí hay cosas o gastos en lo que sí es muy estricto. Cada quién tiene sus ahorros, para su seguro de gastos médicos, su plan para el retiro;  pero para algunos proyectos en específico hacemos una bolsa conjunta y nos echamos la mano cuando alguno tiene alguna necesidad, en la medida de lo posible.

Explica que en su familia realizan una planeación financiera detallada a partir de los ingresos y gastos individuales y compartidos, apoyándose en herramientas como hojas de cálculo. Aunque es un proceso demandante, señaló que les permite organizar pagos clave como seguros médicos y aportaciones para el retiro, decisiones que, aunque parecen personales, en realidad protegen y benefician a todo el hogar.

Llegar a un equilibrio, así como tomar en cuenta el desbalance de sueldos, hará que las parejas peleen menos por dinero y la distribución de gastos sea más justa y equitativa.

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