El logro laboral y el pendiente

– México logra tasa más baja de desempleo y récord en afiliaciones al IMSS pero persiste la informalidad laboral. – El país registra avances en su mercado laboral con una tasa de desocupación de 2.6 por ciento y un récord de 22.6 millones de afiliaciones al IMSS; sin embargo, el verdadero desafío es reducir la informalidad que mantiene a millones de trabajadores sin acceso a seguridad social y derechos laborales.

por Christian García Muñoz| Imagen Arte: Reporte Índigo Staff | Reporte Indigo |17 de Marzo de 2026 00:02 hs. México avanza de forma sólida en materia laboral durante la actual administración, pues según lo confirmó la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) en el país hay una tasa de desocupación del 2.6 por ciento, según el último reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), lo que coloca a México como el país miembro con el porcentaje más bajo. Además, en días recientes se alcanzó una cifra récord de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con 22 millones 691 mil 750 puestos de trabajo registrados al cierre de febrero de 2026.

Estos avances ahora abren la puerta para buscar otro objetivo para seguir en la línea del avance en derechos laborales: el acceso efectivo a la seguridad social a quienes constituyen la fuerza de trabajo pero no están formalmente integrados. Por ello, en el rubro laboral aún existe un gran desafío: la persistencia de la informalidad laboral.

La seguridad social no solo garantiza el derecho a la salud y la asistencia médica, sino que también protege los medios de subsistencia y ofrece servicios sociales esenciales para el bienestar individual y colectivo. Además, el otorgamiento de pensiones es una de las garantías más importantes que el Estado debe proporcionar a sus ciudadanos. Sin embargo, millones de personas que trabajan fuera de la formalidad quedan al margen de estas garantías.

Los 22.6 millones de empleos formales afiliados al IMSS representan solo una parte del mercado laboral mexicano. Millones de trabajadores continúan desempeñándose en actividades informales, sin seguridad social, sin acceso a pensión y con ingresos variables.

En ese sentido, los esfuerzos del Gobierno federal por lograr avances en justicia laboral, dio a conocer la Secretaría del Trabajo, van enfocados a fortalecer el empleo, impulsar la inclusión laboral y generar mayores oportunidades para la población.
La OCDE coloca a México incluso por debajo de países como Japón (2.7%) y Corea (3%), “lo que refleja la solidez del mercado laboral mexicano y el dinamismo de la economía nacional”, de acuerdo con la STPS.

Sin embargo, el reto, en otras palabras, no es solo crear más empleos registrados, sino lograr que el crecimiento económico se traduzca en una formalización masiva del trabajo.

El IMSS reporta que el aumento mensual fue de 182 mil 778 empleos, el mayor incremento para un febrero en la historia del instituto. En ese sentido, el abogado y especialista en derecho laboral, Diego García Saucedo, considera que la lectura de estos datos exige cautela, ya que las variaciones en los registros pueden responder a múltiples factores y no necesariamente a un avance directo de las políticas públicas.

Entre ellos menciona fenómenos laborales estacionales, como los movimientos de renuncias o cambios de empleo que suelen registrarse hacia finales de año, cuando muchos trabajadores esperan recibir prestaciones como el aguinaldo antes de dejar su puesto.

En apariencia, los números reflejan dinamismo. Pero, cuando se observa el ritmo anual de crecimiento, la expansión del empleo formal es más moderada: 260 mil 819 nuevos puestos en los últimos 12 meses, lo que equivale a una tasa de crecimiento del 1.2 por ciento.

La formalización del empleo es limitada
Del total de empleos registrados ante el IMSS, 86.8 por ciento son permanentes y 13.2 por ciento eventuales, lo que indica que la mayor parte de las nuevas afiliaciones se mantiene dentro de esquemas relativamente estables.

En lo que va de 2026, la creación de empleo suma 174 mil 674 puestos, de los cuales tres de cada cuatro son permanentes. Este dato sugiere una tendencia positiva en la calidad del empleo formal. Sin embargo, el crecimiento no se distribuye de manera uniforme entre los sectores productivos.

El informe del IMSS también destaca avances en la afiliación de grupos históricamente excluidos del sistema de seguridad social, como las personas trabajadoras del hogar. Sin embargo, el alcance de estas cifras sigue siendo reducido frente al tamaño real del sector.

Actualmente, poco más de 59 mil personas trabajadoras del hogar están registradas ante el IMSS. Pero el universo estimado de este tipo de empleo ronda los dos millones de personas en todo el país.

“Cuando se anuncia el número puede parecer alto, pero si lo comparas con el total de trabajadoras del hogar, en realidad es un porcentaje muy pequeño”, explica García Saucedo.

Las diferencias territoriales también influyen en los resultados. El crecimiento en afiliaciones se concentra principalmente en las entidades más pobladas y con mayor actividad económica.

La Ciudad de México y el Estado de México encabezan la generación de nuevos registros, seguidos por estados cercanos a la zona metropolitana como Hidalgo. En contraste, entidades históricamente rezagadas como Guerrero o Chiapas se mantienen en los niveles más bajos.

El impacto de las plataformas digitales
Otro factor que ha influido en el aumento de registros es la incorporación de trabajadores de plataformas digitales al sistema de seguridad social. En los últimos meses, cientos de miles de personas que laboran en este tipo de aplicaciones fueron dadas de alta ante el IMSS.

Sin embargo, García Saucedo advierte que todavía falta evaluar la estabilidad de estos empleos. “Muchas personas pueden ver esto como una oportunidad para generar ingresos adicionales, por ejemplo estudiantes o trabajadores que buscan complementar su salario. Pero habría que analizar qué tan estables son estos registros en el tiempo”, señala.

Para el especialista, las cifras del IMSS deben entenderse como una fotografía de un momento específico del mercado laboral y no necesariamente como un indicador definitivo de mejora estructural.

En ese contexto, el crecimiento de las afiliaciones puede ser una señal positiva, pero todavía insuficiente para revertir el peso histórico de la informalidad en la economía mexicana.

Menos patrones, una señal de alerta
El número de patrones registrados ante el IMSS comenzó a mostrar señales de retroceso, un dato que introduce dudas sobre la solidez del empleo formal en México.

Al cierre de febrero de 2026, el IMSS reportó 1 millón 21 mil 996 registros patronales, lo que representa una disminución mensual de mil 442 registros y una caída anual de 2.5 por ciento.

Aunque el instituto atribuye esta reducción principalmente a la implementación de nuevas medidas de seguridad para la apertura de registros patronales de personas físicas, el dato también puede interpretarse como un síntoma de cambios en la estructura empresarial del país.

Para el abogado laboral Diego García Saucedo, el fenómeno debe analizarse en el contexto más amplio de la informalidad laboral que actualmente ronda cerca del 55 por ciento de la población ocupada, una cifra que incluso ha mostrado incrementos recientes cuando, en teoría, el objetivo debería ser reducirla por debajo de la mitad.

La formalidad resulta costosa para patrones
“El problema es que la formalidad es muy cara de sostener”, advierte García Saucedo, debido a que la mayor parte del empleo formal en el país no proviene de grandes corporaciones, sino de micro, pequeñas y medianas empresas, que generan entre 70 y 80 por ciento de los puestos de trabajo formales.

A diferencia de las grandes compañías, estos negocios suelen operar con márgenes financieros más estrechos, por lo que el incremento en costos laborales puede convertirse en una carga difícil de absorber.

En los últimos años, explica el especialista, se han acumulado diversos factores que elevan el costo de contratar formalmente: aumentos sostenidos del salario mínimo, mayores obligaciones de seguridad social y nuevas reformas laborales, como la eventual reducción de la jornada de trabajo.

La presión también se refleja en sectores económicos considerados más frágiles. De acuerdo con el análisis del reporte del IMSS, áreas como el sector agropecuario registran disminuciones en la afiliación de trabajadores.

Esto contrasta con el crecimiento observado en sectores como transportes, comunicaciones o logística, donde predominan empresas de mayor tamaño y con mayor capacidad financiera.

El descenso en el número de patrones registrados abre un debate de fondo sobre el equilibrio entre protección laboral y viabilidad económica.

Para García Saucedo, el desafío consiste en estimular la formalidad sin volverla inaccesible para los pequeños negocios, que siguen siendo el principal motor del empleo en México.

De lo contrario, advierte, el resultado puede ser el contrario al deseado: más trabajadores desplazándose hacia la informalidad, un espacio donde el acceso a seguridad social y prestaciones sigue siendo limitado.

Reto: Incentivos, no solo obligaciones
El crecimiento de nuevas modalidades de afiliación al IMSS muestra que el sistema busca abrir puertas a trabajadores históricamente excluidos. Sin embargo, especialistas advierten que ampliar registros no es suficiente.

El reporte más reciente del IMSS refleja avances en mecanismos alternativos de incorporación a la seguridad social, particularmente para sectores como trabajadores independientes, empleados del hogar y personas que laboran a través de plataformas digitales.

Actualmente 401 mil 739 personas trabajadoras independientes están afiliadas voluntariamente al IMSS, un esquema diseñado para ampliar la cobertura de seguridad social a quienes laboran por cuenta propia.

Pero, para el abogado laboral Diego García Saucedo, estos esfuerzos todavía son limitados frente al tamaño real de la economía informal en México.

“El problema es que la formalidad sigue siendo difícil y costosa de sostener. Lo que se necesita es incentivar o estimular a los empleadores para que quieran entrar al sistema”, explica.

El especialista considera que el enfoque debe cambiar de la obligación a la estimulación económica, especialmente para micro y pequeños empresarios que generan gran parte del empleo en el país.

Hacer atractiva la formalidad laboral
Para García Saucedo, la formalización laboral debe partir de una política diferenciada que considere la realidad económica de quienes generan empleo.

Entre las propuestas destaca crear estímulos fiscales para nuevos patrones, facilitar el pago de cuotas obrero-patronales y simplificar los trámites ante el IMSS, que actualmente pueden resultar complejos incluso en sus versiones digitales.

“El instituto tendría que ser mucho más amigable para los registros y los pagos. Muchas veces el propio proceso administrativo se vuelve una barrera”, señala.

El abogado también propone esquemas progresivos para los empleadores, similares a los sistemas fiscales, donde las obligaciones crezcan conforme aumenta el tamaño o los ingresos del negocio.

La lógica, explica, es evitar que los pequeños emprendimientos opten por la informalidad ante un sistema que perciben como demasiado rígido o costoso.

El entrevistado señala que el futuro de la formalización laboral en México no dependerá únicamente de crear nuevos programas de afiliación, sino de diseñar un sistema que incentive a trabajadores y empleadores a permanecer dentro de él.

De lo contrario, advierten, la informalidad seguirá siendo la opción más accesible para millones de personas que buscan simplemente una forma de sostenerse económicamente.

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