Black pill y red pill: Tendencias virales esconden discursos de odio

Comunidades en redes sociales difunden la ideología Black Pill, una narrativa que sostiene que el éxito en la vida depende, casi exclusivamente, del atractivo físico; estos contenidos podrían ser puerta de entrada a subculturas digitales vinculadas con discursos de resentimiento, jerarquías sexuales y comunidades incel.

por Ibeth CardonaReportera |Arte: Reporte Índigo Staff | Reporte Indigo |27 de Marzo de 2026 00:04 hs. Detrás de videos virales sobre cambios físicos extremos y supuestos “tips de belleza” se expande en redes sociales una ideología más profunda y polémica. Los hashtags #BP y #blackpill comienzan a acumular millones de visualizaciones y a formar comunidades digitales que promueven una visión radical sobre el atractivo físico y el éxito personal, vinculada a corrientes asociadas con los llamados incel (célibes involuntarios).

“El bp me salvó”, dice la leyenda que acompaña un video de TikTok en el que una joven muestra un cambio físico radical. En los comentarios, usuarios sorprendidos preguntan: “¿qué es bp?” o “¿cómo lograste ese cambio?”. Lo que parece un simple contenido de transformación personal o consejos de belleza suele ser, en realidad, la puerta de entrada a una narrativa más amplia.

El término BP corresponde a Black Pill, una filosofía surgida en foros de internet que sostiene que el éxito social, romántico e incluso profesional de una persona depende principalmente de su apariencia física. Bajo esta lógica, el atractivo se convierte en el factor determinante del valor individual, lo que impulsa a muchos seguidores a priorizar la modificación de su imagen por encima de otros aspectos de la vida.

Dentro de estas comunidades ha ganado fuerza el concepto de looksmaxing, una tendencia que busca “maximizar” el atractivo personal. En redes sociales, especialmente entre hombres jóvenes, esta práctica se difunde a través de recomendaciones que van desde rutinas de cuidado de la piel o técnicas como el mewing —un método que promete redefinir la mandíbula mediante la posición de la lengua— hasta procedimientos mucho más extremos.

En algunos casos, la búsqueda de ese ideal físico llega a incluir cirugías estéticas para modificar la estructura ósea del rostro o prácticas caseras riesgosas, como el uso de utensilios de cocina o dispositivos improvisados para alterar la forma de la mandíbula.

Así, lo que aparenta ser una tendencia de belleza en plataformas como TikTok o Instagram es, para especialistas en cultura digital, la expansión de una subcultura en línea que combina estándares físicos extremos con narrativas deterministas sobre el valor y el destino de las personas.

“Ser guapo hace que triunfes en la vida sin el mayor esfuerzo, los guapos no necesitan esforzarse, ir al gym, cuidar su apariencia, salir a tocar pasto, mejorar su personalidad, no tienen que mejorar absolutamente nada, por el solo hecho de existir y ser guapos todos los aman, todas las foids están locas por ellos y todo les llega en bandeja de plata”, se lee en un comentario anónimo en una de estas comunidades creadas a partir de un grupo de Facebook.

Ese espacio asegura ser de ayuda y de apoyo a hombres que padecen soledad involuntaria y que han sido “marginados injustamente por la sociedad y las mujeres”.

“Si nunca has tenido novia, te sientes solo, excluido, rechazado, triste, has sufrido bullying y si alguna vez te han hecho sentir mal o acomplejado por tu físico, estatura, peso, etc. Este grupo te ayudará, aquí puedes expresarte y desahogarte, aquí te escucharemos, apoyaremos, te haremos sentir acompañado y comprendido”, aseguran.

El origen de la BP surge desde lo que se conoce como la Red Pill, un referente a la metáfora que se utiliza para referirse a una presunta “verdad oculta” sobre las relaciones de género. La cual se basa en la idea de la hipergamia que sugiere que las mujeres eligen a los hombres con mejores características.

“Tiene que ver con una jerarquía sexual dominada por pocos hombres. En esta jerarquía, en esta hipergamia que tiene que ver que las mujeres eligen a los hombres que tengan mejores características, por ejemplo, atractivo físico, un capital económico, un capital cultural, dejando de lado a una gran cantidad de de varones.

“Al final terminan promoviendo visiones estereotipadas y una instrumentación de los vínculos. O sea, si tú no aparentas, si tú no te muestras como confiado de ti mismo o que vales un millón de dólares, pues no vas a conseguir una mujer”, describe en entrevista el especialista en psicología Mario Fausto Gómez.

Existe un sesgo de género
El Black Pill, ya no es exclusivo de hombres, actualmente se han empezado a seguir esas tendencias entre mujeres, pero con una diferencia importante y que aún se arraigan estereotipos de género.

El profesor investigador de la UNAM señala que pese a que existan mujeres que sigan estas tendencias no podríamos asegurar que a un grupo femcels, sino que comparten y siguen consejos de los looksmaxing debido a que está muy arraigada la objetivación de los cuerpos de las mujeres, por lo que pueden seguir este tipo de consejos para de igual forma potencializar su mejor atractivo físico.

Añade que bajo esta ideologías existe una diferencia importante en la acción discursiva entre hombres y mujeres, además de que en el caso de las mujeres conviviendo en estas comunidades hay poco registro, son grupos minoritarios y aún poco estudiados.

La frustración se convierte en agresión
Detrás de algunos de los discursos más agresivos que circulan en internet existe una subcultura digital que gana terreno entre jóvenes que se sienten aislados o rechazados. En estos espacios, conocidos como parte de la “manósfera”, comunidades como los incel, los seguidores de la Red Pill o la Black Pill difunden narrativas que mezclan frustración afectiva, teorías pseudocientíficas y, en algunos casos, la justificación de la violencia contra las mujeres.

El doctor Mario Fausto explica que las diferencias entre comunidades masculinas y femeninas dentro de estos espacios son notables, especialmente en la manera en que se expresa el resentimiento.

“Los foros incel muestran más apoyo a la violencia y la promueven con mayor frecuencia. Surge de la idea de un derecho frustrado que supuestamente les pertenece a los hombres. En cambio, las femcels aparecen más como una reacción discursiva y no como una acción violenta”, señala.

De acuerdo con el especialista, esta diferencia se refleja también en la forma en que cada grupo procesa la frustración emocional. Mientras que los hombres en estas comunidades suelen dirigir su enojo hacia el exterior, las mujeres tienden a responsabilizarse a sí mismas.

“Los incels externalizan la ira y el resentimiento; en cambio las femcels tienden a internalizarlo. Se culpan a sí mismas por no encajar dentro de esos estándares, más que responsabilizar directamente a los hombres”, explica.

Comunidades digitales se radicalizan
El fenómeno forma parte de una red más amplia conocida como manósfera, un ecosistema de foros, canales y comunidades en línea donde se difunden ideologías sobre relaciones de género, sexualidad y jerarquías sociales. En estos espacios se popularizan conceptos como Red Pill y Black Pill, que plantean que el éxito afectivo depende principalmente de factores biológicos, económicos o físicos, ideas que expertos consideran simplificaciones extremas de la realidad social.

Según Fausto, estas narrativas suelen atraer a jóvenes que atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional. Las ideologías como la Red Pill o la Black Pill se presentan como una solución a la tristeza, la soledad o la depresión, y eso termina enganchando a muchos jóvenes y radicalizándolos, advierte.

“La manósfera es ese espacio virtual donde coinciden incels, blackpillers y redpillers, y el factor común es la desinformación sobre psicología evolutiva”, explica.

Frente a este escenario, el especialista advierte que la prevención debe centrarse en identificar las condiciones de vulnerabilidad emocional que facilitan la entrada de jóvenes a estos espacios.

Violencia que trasciende
El pasado 24 de marzo, un adolescente de 15 años abrió fuego dentro de la Preparatoria Makárenko, un colegio privado ubicado en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en un ataque que dejó dos maestras asesinadas.

De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), las víctimas fueron identificadas como María del Rosario “N”, de 36 años, y Tatiana “N”, de 37, quienes murieron tras recibir disparos realizados con un fusil calibre 5.56.

Previo al ataque, el adolescente habría publicado en redes sociales varios videos en los que aparecía frente a un espejo sosteniendo el arma. Entre el material difundido también se encontraba un video vinculado al sitio Incels.IS, asociado a comunidades de los llamados incels.

En una de las grabaciones se podía leer el mensaje: “He decidido enviar a las feministas, que siempre arruinaron mi vida, con el creador. Durante siete años la vida no me ha traído ninguna alegría. Odio a las feministas”, una declaración que ha encendido alertas sobre la posible influencia de discursos de odio difundidos en comunidades digitales.

Este caso no sería un hecho aislado vinculado a este tipo de grupos en internet. El 22 de septiembre de 2025, un joven identificado como Lex Ashton, de 19 años, asesinó a un adolescente de 16 y posteriormente intentó suicidarse arrojándose desde un edificio. Investigaciones posteriores revelaron que Ashton participaba en foros asociados con comunidades incel, donde habría publicado previamente mensajes en los que manifestaba intenciones homicidas y suicidas.

El especialista Mario Fausto Gómez señala que uno de los principales riesgos que resultan de estas comunidades es el traspaso de la violencia, ya que muestran más apoyo a la violencia, promoviéndola por un «derecho frustrado».

Esto gracias a que las redes sociales se han convertido en plataformas de eco para la desinformar ideas que se basan en estereotipos.

“Las redes sociales de alguna manera ha se ha se han convertido como estas plataformas de eco para gente ignorante y que lamentablemente, si no hay un mecanismo de regulación, más un mecanismo de enseñanza, de elección de los contenidos a consumir, lamentablemente vamos a tener que lidiar con este tipo de de actos de manera continua”, explicó.

Agrega que es necesario pensar en políticas públicas que estén orientadas a atender la salud mental y a la regulación de contenidos, ya que actualmente estas ideologías se han extendido a través de páginas en redes sociales, foros e incluso coaches de vida que propagan este tipo de información.

El pasado miércoles y tras los hechos ocurridos en Michoacán, la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo anunció un programa de desarrollo nacional para atender la salud mental de estudiantes de secundaria y educación media superior.

Dicho programa ya actúa como piloto en algunas escuelas, pero ahora se buscará que se amplíe a nivel nacional. El cual se trata de una capacitación a maestros y la contratación de personal especializado que guíe a estudiantes, maestros y padres de familia.

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