Prefieren atenderlos en casa y no informar a autoridades
Gerardo Valdivieso Parada|Noticias|Lun, 06/15/2020 – 08:01|JUCHITÁN, Oaxaca.- Aunque las autoridades federales y estatales se ufanan de que en los hospitales no hay saturación de pacientes con COVID-19, la realidad de las muertes por esta pandemia es diferente a la oficial.
Algunas personas con los síntomas del COVID-19 se han enfrentado a la burocracia y al miedo del personal de salud a tratar a pacientes con los síntomas graves.
Éste es el caso de un enfermo de la tercera edad, que fue rechazado en el Hospital General «Macedonio Benítez Fuentes» supuestamente por estar ocupados los tres espacios para esta clase de pacientes.
La persona oriunda de Unión Hidalgo finalmente falleció en una clínica privada, luego de ser rechazada en otros hospitales, incluso el del ISSSTE.
Aunque falleció con los síntomas del COVID-19, en la clínica privada en donde fue atendido no se siguió el protocolo y sus familiares se llevaron sus restos para realizarle todas las ceremonias luctuosas.
Así como esta persona muerta por COVID-19, hay un subregistro de varios enfermos más que tienen los síntomas, pero que no acuden a un hospital; y los que acuden con los primeros síntomas no son canalizados y se les regresa a sus casas, luego de llenar un simple formulario.
Mantienen a enfermos en su casa
El miedo a quedarse aislados sin poder ver a sus familias y, luego en caso de fallecer, no se les lleve a cabo todos los ritos, ha llevado a víctimas y familiares a esconder los síntomas y mantener al enfermo en su casa hasta su fallecimiento y llevarle a cabo los actos fúnebres.
Este fenómeno de no recurrir a los hospitales, también tiene que ver con los niveles económicos de las familias.
En caso del fallecimiento de un enfermo, seguir los protocolos con una funeraria conlleva altos costos y más cuando esto implica la incineración.
Las familias de bajos recursos no pueden sufragar los precios que cobran las funerarias que rondan los veinte mil pesos.
Seguir el procedimiento normal de una muerte en Juchitán, implica la solidaridad económica de familiares y vecinos que ayudan a costear los gastos funerarios y los ritos, además del acompañamiento ante la pérdida.
Seguir los protocolos de un paciente muerto por causa del COVID-19 implica el aislamiento del cadáver sin ceremonias y sin aglomeración de familiares y vecinos, encomendado todo a una funeraria.
Se han reportado eventos en donde los familiares del fallecido por COVID-19 han ido a sustraer el cadáver para enterrarlo por su cuenta.
Más fallecidos están fuera de los datos oficiales
Suma un considerable porcentaje de personas fallecidas por COVID-19 que están fuera de los datos oficiales.
Esto se origina porque los hospitales están saturados y no todos los enfermos son admitidos. Además, existe la renuencia de otras personas a acudir a tratarse.
También no existen pruebas rápidas y gratuitas, y sólo se practica este procedimiento cuando el paciente está grave.