66 Aniversario del derecho al voto de las mujeres

El 3 de julio de 1955 por primera vez la mujer mexicana emite su voto.

POR: RAÚL MALDONADO ZURITA*|PASANDO LISTA DE PRESENTE en el aula de la vida para rendir tributo y pleitesía a la mujer, la musa de los sueños fervientes del alma.

A la mujer le han cantado los poetas, y un ramillete de constelaciones han depositado a sus pies, cada hombre hace de su corazón un santuario para ofrendarlo a la colmena de su existencia.

Un 3 de julio de 1955 por primera vez la mujer mexicana emite su voto. Un logro que fue resultado de casi medio siglo de lucha, representó la incorporación de casi la mitad de la población a la vida cívica y a los procesos políticos de México.

Al grito de “¡Que lo repita! ¡Que lo repita!”, más de 20 mil mujeres congregadas en el Parque 18 de marzo de la Ciudad de México el 6 de abril de 1952, demandaban el compromiso al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines para que cumpliera con su promesa de plasmar en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas.

Ruiz Cortines repitió su compromiso y la algarabía femenina se apoderó del lugar, y un año después de ese histórico mitin, el 17 de octubre de 1953, Ruiz Cortines –ya como presidente– cumplió su palabra y promulgó las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal. Se cumplía así un sueño, se consumaba una lucha y comenzaba otra que aún no ve final: la ciudadanía plena de las mexicanas.

Hace 66 años, que la mujer con decisión conquistó su derecho a votar y a ser electa en la vida política nacional, y debemos rendirle nuestro efusivo reconocimiento.

La lucha femenina por ejercer sus derechos de votación y decisión empezó en el mundo hace varios siglos, pero en México sus primeras manifestaciones importantes se dan durante los años 1884 y 1887, cuando por primera vez una publicación, la revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres, demandó el sufragio femenino.

En la actualidad en muchos pueblos presos por las montañas aún no se le permite a la mujer el derecho de votar y ser votada, por el cacaraqueado sistema de los usos y costumbres. ¡Esto es una aberración! En estos pueblos aún se cree que la mujer solo es buena para la cocina y solo para llorar sirve.

No es cierto, que atrás de la grandeza de un hombre, esté la grandeza de una mujer, no atrás, tampoco adelante, sino a un lado, caminando al ritmo del amor y la libertad.

Haciendo en el caminar de la unidad la sinfonía de la igualdad.

Estimado lector comparto un fragmento de la perla literaria surgida de la pluma inmortal del gran Víctor Hugo: EL HOMBRE Y LA MUJER

La aspiración del hombre es la suprema gloria,
la aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande;
la virtud hace todo lo divino.

El hombre es un código;
la mujer un evangelio.
El código corrige,
el evangelio perfecciona.

El hombre piensa;
la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva;
soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es el águila que vuela;
la mujer es el ruiseñor que canta.

Volar es dominar el espacio,
cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo;
la mujer es un santuario.
Ante el templo nos descubrimos;
ante el santuario nos arrodillamos.

En fin:
El hombre está donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo.

*PREMIO ESTATAL DE LA JUVENTUD BICENTENARIO 2010, MAESTRO EN LITIGACIÓN EN JUICIOS ORALES.

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