– Tren Buenavista-AIFA. – La nueva conexión del Tren Suburbano arranca operaciones con un recorrido de 43 minutos, como parte de la estrategia del Gobierno federal para garantizar el derecho a la movilidad e impulsar el transporte público en la zona metropolitana
por Pablo Abundiz| Reporte Índigo Staff | Reporte Indigo |27 de Abril de 2026 06:50 hs. A10 minutos de salir el primer tren rumbo al AIFA, las filas para abordar serpentean por la terminal de Buenavista, desde los rieles donde descansan los trenes hasta la salida al eje uno norte; es el último domingo de abril y cientos de personas esperan en pie a que los torniquetes abran y se cumpla una promesa pactada años atrás.
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles recibió los primeros vuelos en 2023 bajo la idea de convertirse en el primer nodo de una red aeroportuaria que conecte el Valle de México con el mundo; a decenas de kilómetros de la ciudad y sin conexiones con el transporte público de la Ciudad o del Estado de México ese ideal había quedado en el aire.
Pero los torniquetes abren, los primeros pasajeros se convierten en tales y las filas avanzan sin perder su caudal. Con una precisión no acostumbrada en el transporte público de esta ciudad, el primer tren arranca un camino recorrido por la presidenta tan solo horas atrás.
Con Claudia Sheinbaum a bordo el tren no hace parada alguna, al cerrar las puertas las ventanas comienzan a mostrar un paisaje que transforma lo urbano en algo que nunca se termina por convertir en rural; al abandonar la capital, a un promedio de 65 kilómetros por hora, el transporte que conecta la ciudad divide dos mundos, las casas del poniente pierden sus acabados y las calles su pavimentación, mientras que de otro lado del tren las vías atraviesan un páramo de naves industriales y contenedores de tren; una frontera entre la cotidianidad habitable y los laberintos de vías férreas.
Sheinbaum: Misión cumplida
Hoy solo 12 paradas separan el centro de la Ciudad de México con el aeropuerto, símbolo y legado de la pasada administración presidencial. A su paso el tren presidencial atestigua gente en cada estación, se han reunido a orillas de las vías, teléfono en mano, para vitorear y ondear banderas. Conscientes del poder abordo, en Tultitlán hay cuetes y pancartas mientras que en Xaltocán lo que no falta son reclamos de las comunidades indígenas que lo habitan. Así, con un promedio de tres minutos y medio entre abordaje y abordaje, el tren llega a su destino.
Flanqueada por las mandatarias de la capital, el Estado de México e Hidalgo, acompañada de subsecretarios y miembros del gabinete, la presidenta declara misión cumplida; el corte del listón marca el fin de las promesas en el aire y el comienzo de lo que se puede usar día a día: 10 trenes, 41 kilómetros de vías, 32 murales y una obra que beneficia a 82 mil pasajeros.
Mientras la presidenta pide poner un mote a la terminal y acompañar a Felipe Ángeles con el nombre de Clara Krause, la esposa del general, en Buenavista la fila para inaugurar el tren ya comenzó.
El nuevo recorrido, menos tiempo al aeropuerto
Don Sergio ya está en la antigua estación ferroviaria a la espera de utilizar el primer tren abierto al público. Con familia en Monterrey, él y su esposa usan el AIFA constantemente, las cuatro horas de camino entre su casa en Iztapalapa y el aeropuerto del Estado de México no son suficientes para motivarlo a pagar más por boletos en el Benito Juárez; aunque la nueva ruta de tren lo ayudará a abordar más rápido cuando vuele, este domingo está en Buenavista entre el recuerdo de los viejos trenes que lo llevaban al norte y la celebración del nuevo que lo conducirá al avión.
Sergio y su esposa entran al primer tren en tanto las filas frente a los torniquetes no ceden; entre usuarios habituales, turistas, viajeros y curiosos, la entrada de Buenavista no tiene espacios vacíos. Hay gente como Leopoldo, que a sus 67 viaja de Lechería a la Ciudad de México todos los días y va a aprovechar la inauguración no solo para ahorrarse la mitad de un pasaje, gracias a la tarifa promocional de apertura, sino también para conocer los nuevos trenes de un servicio que, dice, ha transformado el terreno por donde atraviesa.
Con maletas él y pases de abordar listos, las vías reciben a más de un despistado que al enterarse de la apertura del tren al aeropuerto buscan acortar su tiempo al avión; hay quienes al llegar, ver la fila y escuchar los chiflidos, buscan saltarse la fila al viajar hasta Lechería en el viejo servicio, hacer un transbordo y volver a pagar; otros piden clemencia al resto de los pasajeros para colarse en la fila excusados por su tercera edad.
Sin la jefa del Estado mexicano en sus vagones, el tren para en cada estación y deja entrar a familias enteras para quienes el tren no es un objeto de curiosidad, para quienes las estaciones los acercan no a la salida aérea del país sino a la entrada de su comunidad.
El tren que acerca a familias
Ilse y Ruben suben en Fortuna, una estación ya conocida por ellos, la madre de él vive en Tecámac y el tren es una oportunidad de estar más cerca; junto con su niña en brazos y una pequeña que transita entre el sueño y el asombro por el paisaje que ven sus ojos, van saludando a quienes aún graban desde las calles aledañas mientras planean salir en la terminal aérea y tomar el Mexibús para comparar los tiempos de traslado.
Al llegar al final del viaje, la mayoría de los pasajeros abandonan los vagones solo para subir las escaleras y volver a ellos. Ya conocen el tren, han comprobado que aún con lluvia no hay más de una hora de camino entre ellos y el centro de la Ciudad de México; es momento de regresar.
El Tren Suburbano Buenavista-AIFA conecta ahora el centro de la Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en un recorrido de 43 minutos. Obra que beneficiará a miles de personas del Valle de México.
Con esta puesta en marcha, el gobierno busca reducir tiempos de traslado, fortalecer la conectividad regional e impulsar el transporte público masivo.