La era del capitalismo cibernético redefine el trabajo humano

● Millones de usuarios producen información y contenido que alimentan el modelo económico de las grandes tecnologías.

Claudia Ivette Gutiérrez Serrano| UAM/ 299|May 9, 2026. El capitalismo ha transformado de manera importante la tecnología en las sociedades actuales. Hoy se vive un “capitalismo cibernético”, en el que las plataformas digitales tienen un papel central en la economía y en la vida cotidiana. Esta idea fue presentada durante el programa Charlas de Ciencia, transmitido por Divulgación de la Ciencia en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El doctor Diego Lizarazo Arias, profesor adscrito al Departamento de Educación y Comunicación en la División de Ciencias Sociales y Humanidades, autor de más de centenar de artículos sobre Hermenéutica de la Cultura, Teoría de la Imagen y Filosofía del Lenguaje, explicó que la informática automática se fundamenta en producir control e información, permitiendo que esta sea ubicua.

La cibernética es una disciplina científica que se inventó a finales de 1940 por Norbert Wiener, matemático norteamericano que tenía la pretensión de crear máquinas de control a partir de sistemas de comunicación entre dispositivos, seres humanos y máquinas, así como animales, sin considerar la relación entre los individuos. Su propuesta se basó en reducir los cálculos y los procesos de toma de decisiones que las personas realizaban y que consumían mucho tiempo.

El especialista comentó en una entrevista con la maestra Cecilia Ezeta Ganis, conductora del programa, que las estructuras actuales permiten extraer datos de cualquier entidad o ser. Una vez procesados, esta documentación se utiliza como un mecanismo de control. El doctor se refiere a estos sistemas como “máquinas de la nada”, en alusión a quienes usan estos dispositivos y a la variedad de aplicaciones disponibles.

Este fenómeno ha sido capaz de producir un metamedio de producción, el ejemplo más claro son los trabajadores de sistemas relacionados con la entrega de mensajería o transporte, quienes son propietarios de los medios de fabricación y deben asumir los costos de adquisición, uso y reparación, realizar extensas jornadas donde atienden una estructura superior que se encarga de forma mecánica de controlar las funciones que desempeñan.

El modelo estructural actual no garantiza condiciones laborales, el capitalista cibernético obtiene la mayor ganancia en todo el proceso porque cuenta con la documentación completa de los usuarios que tienen redes sociales y se convierten en productores de contenido de forma gratuita por medio de fotografías, memes e información por la que no reciben ninguna retribución, enriqueciendo a los dueños de estas.

El trabajo se ha desplazado hacia los consumidores; alrededor de 5,000 millones de personas en el mundo tienen comunicación constante. Esto significa que cerca de 63 % de la población del planeta contribuye, consciente o de forma inconsciente, al funcionamiento de estructuras que generan ganancias estratosféricas. Esta dinámica ha dificultado la toma de conciencia sobre el impacto que ha tenido en el trabajo humano, el cual ha sido sustituido o reducido de manera significativa.

Además, el experto sumó el daño emocional y psicológico que se desarrolla por el uso intensivo de las distintas redes de interacción, por ello cita investigaciones realizadas por la Universidad Politécnica de Macao, China, que revelaron que al sistematizar estudios científicos relacionados con los daños mentales, el incrementó de la adicción al consumo de plataformas, generó ansiedad, depresión, tendencias suicidas, dismorfia corporal, entre otras afecciones.

El doctor Diego Lizarazo Arias expuso que no se trata de estigmatizar las herramientas tecnológicas, ya que han aportado beneficios importantes en la vida cotidiana. Sin embargo, advirtió que también pueden crear efectos negativos cuando no existe una regulación adecuada. En tanto, resaltó que el acceso fácil a contenidos hechos y distribuidos por algoritmos influye en las personas al conectar con sus necesidades e intereses sociales, lo que puede traer consecuencias difíciles de revertir. Por ello, enfatizó la importancia de regular estas tecnologías y promover un uso consciente y responsable.

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